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Ramón Pedrosa: Llegó la hora del Mercado Alternativo (Cinco Días)

Para finales de abril de 2018, el Alternative Investment Market (AIM) de Londres contaba con 941 empresas cotizadas, que entre todas sumaban, según datos oficiales del London Stock Exchange, una capitalización conjunta de más de 108.000 millones de libras esterlinas. Una cantidad extraordinaria, que equivale ni más ni menos que al 15,5% de la capitalización total de la Bolsa española, y que es superior a la capitalización total de muchas Bolsas de América Latina. Algo que es realmente remarcable pero que no nos es ajeno. En la Bolsa de Madrid también contamos con un Mercado Alternativo Bursátil (MAB) donde se dan cita empresas extraordinarias con un gran potencial que deberíamos mirar más de cerca.

Los mercados alternativos bursátiles son una realidad financiera de nuestro tiempo y un espacio necesario para que empresas más pequeñas, pero con propuestas de valor muchas veces únicas, puedan darlas a conocer a inversores de todo el mundo, incrementar su reputación y conseguir financiación y liquidez para expandirse. Por eso me pregunto cómo es posible que en el MAB de la Bolsa de Madrid –el octavo mercado del mundo– únicamente coticen poco más de 40 firmas desde que comenzó a operar para empresas en expansión, en marzo del 2008. Empresas que generalmente apuestan por la innovación y la tecnología. Entre ellas, compañías cuyas patentes sirven a casi 3.000 millones de personas a nivel mundial, marcas que producen contenidos audiovisuales con alcance global y corporaciones que están cambiando los sectores de la telefonía móvil o la ingeniería. Esta semana se ha celebrado en Madrid el Foro Med­Cap, un encuentro de más de cien empresas cotizadas (en el MAB y en el mercado continuo), inversores buy-side y cientos de asistentes. Porque en España, a pesar de que todo el foco se lo suelen llevar los blue chips de referencia, hay compañías valientes que además de estar consiguiendo grandes logros e innovando a niveles que no son habituales en este país, han tomado la intrépida decisión –y generalmente poco sencilla– de salir a Bolsa.

A pesar de que con su escasa liquidez, a fecha de junio del 2017, el MAB había registrado desde su puesta en marcha unas 130 ampliaciones de capital y había incrementado la financiación de sus empresas en más de 1.300 millones de euros. Pero el camino aún es largo. En otras plazas (parece que siempre tenemos que estar obligados a mirar a Londres y a Nueva York) los mercados pequeños son espacios obligados y clave para el desarrollo de muchos mercados. El de Londres, el AIM, mueve 100.000 millones de libras esterlinas al año y algunas de las empresas que cotizan allí esperan recaudar 6.000 millones de libras de ese mercado el próximo año.

Desde su fundación, en 1995, más de 3.600 empresas pequeñas y medianas, muchas de ellas internacionales, han apostado por este mercado. En Europa, Euronext (el mercado que aúna las Bolsas de Ámsterdam, Bruselas, Lisboa, Dublín y París) cuenta con dos mercados alternativos (Euronext Access y Euronext Growth), cuyo objetivo es el de preparar el terreno para empresas más pequeñas que quieren acceder a inversión y capital. Pues bien, ese mercado creció más de un 29% durante 2017 hasta capitalizar más de 1.380 millones de dólares. El problema para las empresas que cotizan en los alternativos es que muchas veces no logran suficiente visibilidad por parte ni del mercado ni de los analistas. Muy pocas de las empresas cotizadas en el MAB cuentan con análisis bursátiles y a pesar de que el mercado ha crecido de forma considerable en estos años, invertir en compañías del MAB sigue siendo, para muchos, una excentricidad. Una situación que quizás tenga cierto remedio en la decisión del Instituto Español de Analistas Financieros (IEAA), que preside Jorge Yzaguirre, y que en colaboración con Bolsas y Mercados Españoles, la semana pasada anunció la acertada decisión de lanzar Lighthouse, un servicio independiente de análisis de valores cotizados que no tienen cobertura. La mayoría de acciones del MAB no son revisadas por ningún analista, una situación que se ha complicado aún más desde la entrada en vigor de Mifid 2, que para evitar conflictos de intereses exige a los gestores cobrar los análisis a sus clientes.

El presidente del MAB, Jesús González-Nieto, explicaba en una entrevista: “El MAB puede desempeñar un papel muy importante en la economía española dando acceso a financiación a un elevado número de pymes y facilitar su crecimiento, lo que también supondrá un aumento en la capacidad de la generación de empleo en España, ya que la mayoría del empleo en el país es creado por este tipo de compañías”. Qué razón tiene. Como dice González-Nieto, el 80% parte del empleo de España y el 65% del PIB se genera por parte de pequeñas y medianas empresas. Ahora más que nunca, el objetivo de abrir las Bolsas a las pymes, fortalecer el Mercado Alternativo,y convertirlo en un mercado líquido, reconocido y fuerte debe ser un objetivo nacional.

Ramón Pedrosa es Director general de Bracken IR